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Antecedentes
El Pueblo Vasco, Euskadi, Euskalherria… tuvo un autogobierno propio y singular basado en sus propias leyes que estuvo en vigor hasta finales del siglo XIX. En las Edades Media y Moderna los Monarcas reinantes debían jurar respeto y acatamiento a los fueros, que recopilaban los derechos de los vascos. Este sistema de autogobierno, con diferentes transformaciones y adaptaciones, estuvo plenamente en vigor hasta su derogación el 21 de julio de 1876, tras finalizar la segunda guerra carlista. En lo que supuso la abolición de sus derechos como pueblo.
Mientras que en Europa se comenzaban a formar lo que conocemos como Estados-nación y las ideas democráticas de la revolución francesa dejaban atrás las monarquías absolutistas, Euskadi fue conquistada por las armas y sus derechos forales fueron abolidos por la fuerza. No tuvo, por tanto, oportunidad de crear instituciones modernas como el resto de naciones europeas.
A la pérdida foral se añadió la imposibilidad de que en el Estado español prendiera la revolución democrática que se extendía por Europa. De hecho, mientras en el continente europeo se crean instituciones democráticas, todavía durante gran parte del siglo XX España vive bajo diversos tipos de dictadura. A la de Primo de Rivera le sucedió la del General Franco, tras el paréntesis democrático de la II República, de tal modo que la democracia y el autogobierno no se recuperan hasta el final de la década de los años setenta del pasado siglo.
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José Antonio Aguirre y Lekube
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| © "Archivo del Nacionalismo. Fundación Sabino Arana" |
Precisamente en el paréntesis democrático de la Segunda República se reconoce el autogobierno de los vascos y se restauran sus derechos, aunque no al completo. La voluntad democrática de la II República hace posible la aprobación de un Estatuto de Autonomía política para la Comunidad Autónoma de Euskadi, lo que a la postre provoca el surgimiento del Gobierno Vasco y la elección del primer Lehendakari de Euskadi, responsabilidad que recaerá en la persona de Jose Antonio Aguirre, dirigente del Partido Nacionalista Vasco, que de esta forma pasa a la historia como el primer Lehendakari de los vascos de la Comunidad Autónoma Vasca.
Aguirre constituyó el primer Gobierno Vasco y apenas tuvo tiempo de gobernar su país, porque su esfuerzo principal tuvo que dedicarlo a combatir el fascismo que amenazaba la Democracia y el autogobierno recién recuperado. Con todo, el Gobierno de Euskadi presidido por Aguirre desarrolló, en los nueve meses que duró en tierra vasca y posteriormente en el exilio, una importante labor que sirvió para desarrollar aún más el ansía de libertad del pueblo vasco. El triunfo por la fuerza de las armas del alzamiento militar, encabezado por Francisco Franco y la posterior dictadura franquista, obligó a José Antonio Aguirre y a todo su Gobierno al exilio, como a otros muchos demócratas y republicanos. De hecho, el Lehendakari Aguirre jamás pudo volver a su país y murió en el exilio, dejando un legado histórico de compromiso con la democracia y la libertad. Las vivencias del primer Lehendakari quedaron plasmadas en su libro "De Gernika a Nueva York pasando por Berlín".
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José María Leizaola Sánchez
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| © "Archivo del Nacionalismo. Fundación Sabino Arana" |
Jesús Maria Leizaola tomó el relevo de Aguirre. El que fuera Consejero de Justicia y Cultura fue nombrado Lehendakari en 1960, tras el fallecimiento de José Antonio Aguirre. El Lehendakari Leizaola desarrolló su labor en el exilio, fijó su residencia en París, desde donde llevó a cabo una ardua tarea para denunciar la dictadura y mantener la llama de la libertad y el autogobierno vasco. En 1979, tras 43 años de exilio pudo regresar a Euskadi, que en ese momento iniciaba la recuperación de la democracia y el autogobierno. Su labor política la compaginó con inquietudes literarias e intelectuales. Hombre de una vasta cultura y conocimiento, fue autor de Literatura Vasca y de Estudios de poesía.
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Ramón Rubial
Muerto el dictador, Euskadi recuperó la democracia y su libertad. En 1979 se aprueba un nuevo Estatuto de Autonomía política que se conoce como "Estatuto de Gernika". Sin embargo, un año antes, en febrero de 1978, se crea el Consejo General del País Vasco, un ente de carácter pre-autonómico, presidido primero por el socialista Ramón Rubial y por el nacionalista Carlos Garaikoetxea, después.
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Carlos Garaikoetxea Urriza
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| © Lehendakaritza |
En 1980 el Partido Nacionalista Vasco vuelve a ganar las elecciones y Carlos Garaikoetxea es elegido en marzo de ese año Lehendakari por el Parlamento Vasco. Previamente se celebró en Bilbao un masivo y emotivo reconocimiento al Lehendakari Leizaola y en su persona a todos los miembros de los diferentes gabinetes del Gobierno de Euskadi, por todo el trabajo que desarrollaron en el largo exilio.
Abogado y Licenciado en Ciencias Económicas, el Lehendakari Garaikoetxea tuvo la responsabilidad de construir desde cero las instituciones del autogobierno vasco y de negociar con el Estado su desarrollo, lo que no resultó una tarea fácil ni sencilla. Su trabajo hizo posible poner en pie el autogobierno vasco y sus instituciones y hacer frente a la recuperación económica de Euskadi, dado que el franquismo dejó la economía vasca maltrecha y abandonada en muchos de sus sectores básicos, como el siderúrgico. Junto a ello se inició el desarrollo de los servicios sociales inherentes al Estado del Bienestar. Al igual que su sucesor, el Lehendakari Garaikoetxea siempre ha lamentado con amargura la cerrazón de los gobiernos de Madrid para cumplir el autogobierno reconocido en el Estatuto de Gernika, refrendado democráticamente por la ciudadanía vasca. Estatuto que nunca se ha cumplido en su integridad.
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José Antonio Ardanza Garro
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| © Lehendakaritza |
En 1985, el Parlamento Vasco designa Lehendakari a José Antonio Ardanza. Su mandato se prolongará, en diferentes legislaturas, hasta 1999. El Lehendakari Ardanza prosiguió la labor de desarrollo del autogobierno iniciada por el Lehendakari Garaikoetxea, en una doble línea de desarrollo económico y social y articulación del país y de reivindicación del cumplimiento del autogobierno vasco. El Lehendakari Ardanza dedicó muchos de sus esfuerzos a lograr la pacificación de Euskadi y a denunciar el terrorismo de ETA. En esta labor, logró un acuerdo de todos los partidos, conocido como Pacto de Ajuria Enea, que tenía como propósito normalizar políticamente el país y conseguir la erradicación de la violencia. Durante su mandato Euskadi protagonizó una importante modernización que permitió desarrollo económico y social que situó a la sociedad vasca en unas cotas de riqueza y bienestar comparables con el entorno europeo.
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