El modelo energético vasco que viene desarrollando el Gobierno y que se explicitará en todos sus detalles dentro de la Estrategia Energética Euskadi 3E2020, está basado en los criterios establecidos por el Parlamento Vasco, las directrices energéticas y de desarrollo sostenible de la Unión Europea, y los condicionantes económicos, sociales y territoriales de Euskadi.
En concreto, estos principios y actuaciones estratégicas en los que se basa nuestro modelo energético son los siguientes:

Con la finalidad de dar cumplimiento estos objetivos que se han marcado, desde la Dirección de Energía y Minas existen un conjunto de apuestas institucionales por el ahorro y la eficiencia energética, las energías renovables, las energías más limpias y un parque de generación eléctrica avanzado. En eficiencia energética se incluyen los programas institucionales de ahorro y cogeneración, aplicándose una política muy intensiva de uso racional de la energía en todos los sectores consumidores
En los subsectores industriales, se ha abordado la mejora de los consumos específicos en los procesos productivos. Las medidas de ahorro energético en el sector terciario han incorporado sistemas y equipos energéticos más eficientes, haciendo un uso más racional de la energía.
La nueva política de cogeneración, con un alto nivel de presencia actual de este tipo de tecnología eficiente, supone un gran reto al incorporar a la situación actual nuevos proyectos de cogeneración en la industria, e introducir de forma importante esta tecnología en otros sectores como el terciario.
En el sector transporte, la gran apuesta de la próxima década en cuanto a la mejora de eficiencia energética en el transporte será impulsar la introducción del vehículo eléctrico (VE) en la Comunidad Autónoma de Euskadi. El vehículo eléctrico aportará grandes ventajas respecto al vehículo convencional. Su eficiencia energética es mayor, es silencioso, no emite partículas ni contaminantes locales en su uso (con lo que contribuye a reducir la contaminación de las ciudades), reduce la emisión de gases de efecto invernadero, y, si se gestiona y optimizan sus períodos de recarga, puede resultar beneficioso para el propio sistema eléctrico, absorbiendo los excedentes eléctricos nocturnos y propiciando así un mayor aprovechamiento de la generación renovable.
El gas natural ha sido a nivel local un importante motor del cambio energético, contribuyendo a la mejora de las empresas y al confort energético de los hogares vascos. Y en los próximos años, unido a las energías renovables, va a ser factor clave en la demanda, la economía y la sostenibilidad energética, en una región como la vasca con todavía un alto peso del sector industrial
Fomento de las instalaciones de generación renovable. Si bien serán los decretos y marcos retributivos fijados por el Gobierno de España los que definan el grado de incentivo real a la promoción de instalaciones renovables, el Gobierno Vasco desarrollará una política activa de fomento y creación de condiciones favorables para que aprovechemos nuestro recurso renovable de la forma más temprana y amplia posible.
Energía de las olas: ésta es una de las apuestas importantes del Gobierno Vasco para la próxima década. Aunque el grado de desarrollo tecnológico es aún incipiente y la rentabilidad de las instalaciones de este tipo está aún lejana, vamos a desarrollar a través instalaciones de demostración e investigación, como son los casos de Mutriku y la plataforma de experimentación “bimep” de Armintza, a fin de iniciar esta forma de generación y de impulsar su desarrollo.
Biomasa: Euskadi necesita incrementar su producción renovable a partir de la biomasa y dispone del recurso para ello, principalmente en forma de residuos forestales y agrícolas. Debemos por tanto redoblar el esfuerzo y para ello vamos a trabajar en una doble línea: crear las condiciones para favorecer la rentabilidad de las plantas (marco retributivo, suministro de la biomasa, etc.) y apoyar aquellos proyectos que por sus características y solidez acrediten su interés y viabilidad.
Geotermia: en los próximos años creemos que va a producirse un gran despegue en el número de instalaciones de generación de frío y calor para edificios a partir del intercambio geotérmico, tecnología que ha acreditado su excelente rendimiento en países del norte de Europa y que comienza ya a extenderse en otras regiones del mundo. Los usuarios que opten por esta tecnología, tanto para nuevas construcciones como en la rehabilitación de las existentes, contarán con un importante apoyo desde nuestros programas.
Continuaremos con los programas de apoyo a otras tecnologías renovables, como la solar fotovoltaica, las instalaciones solares térmicas en edificios existentes, los aprovechamientos minihidráulicos o la distribución y consumo de biocarburantes.
