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A diario vemos en los medios de comunicación publicidad de empresas que ofrecen la posibilidad de reducir las cuotas de la hipoteca, reunificar los créditos pendientes de pago o conseguir una rápida financiación con la que hacer frente a gastos extras o imprevistos. La Dirección de Consumo y Seguridad Industrial del Gobierno Vasco recomienda que se medite muy bien antes de contratar uno de estos productos financieros que, aunque pueden resultar un alivio momentáneo ante una situación de sobreendeudamiento o una necesidad puntual de capital extra, a largo plazo suponen un riesgo aún mayor para las economías domésticas.
La subida de los tipos de interés y la situación financiera en la que se encuentran muchos hogares, con la obligación de destinar un alto porcentaje de los ingresos al pago de créditos, ha favorecido la proliferación de empresas que gestionan la reunificación o refinanciación de deudas y prometen una rebaja considerable en la cantidad que hay que pagar mensualmente. Pero, en realidad, esta operación puede no resultar en absoluto beneficiosa para nuestra economía.
Lo primero que debemos tener en cuenta es que muchas de estas compañías no son entidades financieras, por lo que su labor no está controlada por el Banco de España. Principalmente, se dedican a intermediar entre sus clientes y los bancos, con la promesa de obtener la financiación más acorde con su situación, y también a captar capital privado a un alto interés para aquellas personas que no pueden conseguir un crédito en la banca tradicional.
Menos al mes, pero mayor endeudamiento total y durante más años
Uno de los productos financieros que se ofrece consiste en la ampliación de la hipoteca o la contratación de otra por una cantidad más alta para, con el dinero de este nuevo crédito, saldar las deudas pendientes. De esta forma, se pasa a pagar una sola cuota al mes y, como los intereses de las hipotecas son más bajos que los de los créditos personales, la cantidad a desembolsar puede ser menor. Pero hay que tener en cuenta que el periodo de amortización será considerablemente superior, lo que supone un endeudamiento más prolongado.
Además, habrá que hacer frente a una serie de gastos. Por un lado, las comisiones de cancelación de los créditos que estaban concertados, a las que, en el caso de las hipotecas, habrá que sumar el coste de los trámites notariales, de registro y de impuestos. Por otro, los derivados de la contratación del nuevo crédito hipotecario (todos los anteriores más una nueva tasación de la vivienda).
Tampoco hay que olvidar que la empresa intermediaria cobra una comisión, que, en algunos casos, puede alcanzar hasta el 7% del capital del crédito. De esta forma, si se suma todo lo anterior, a pesar de pagar menos al mes, la deuda total va a ser considerablemente mayor que la inicial.
Recomendaciones
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Antes de solicitar un nuevo crédito, es conveniente analizar con detenimiento si se podrá soportar el peso de la deuda y no acogerse a productos financieros que prometen soluciones milagrosas que a la larga pueden salirnos muy caras.
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Si existen problemas para hacer frente a los pagos de los créditos, lo más aconsejable es acudir en un primer momento a la entidad o entidades financieras con las que se contrataron para intentar modificar las condiciones pactadas. Si conseguimos llegar a un acuerdo con nuestro banco u otra entidad financiera similar por nuestra cuenta, los costes e intereses a pagar serán mucho menores, además de asegurarnos una mayor transparencia y garantía.
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Para valorar el importe que va a suponer una refinanciación o reunificación de créditos, hay que tener en cuenta tanto la diferencia de los tipos de interés como el plazo de amortización, y solicitar que se informe de forma detallada de los gastos totales que va a suponer toda la operación.
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En caso de acudir a una empresa intermediaria, hay que leer detenidamente el contrato que se pacta con ella. Estos documentos suelen contar con una cláusula vinculante que obliga al cliente a pagar una comisión si decide echarse atrás en su solicitud o no aceptar finalmente el producto financiero ofrecido. Esto puede colocarnos en una situación en la que tengamos que elegir entre firmar un crédito que no sea el más adecuado para nuestros intereses o tener que hacer frente a un pago, muchas veces abusivo, que no haría más que agravar nuestra situación económica.
Solicitud de control por parte del Banco de España
La Dirección de Consumo y Seguridad Industrial del Gobierno Vasco considera imprescindible que estas empresas intermediarias, que canalizan casi un 30% de las hipotecas suscritas en el Estado, sean controladas por el Banco de España con el fin de garantizar los derechos de las personas consumidoras. Delegar esta responsabilidad en las Autoridades de Consumo de las Comunidades Autónomas, que carecen de capacidad y especialización para enfrentarse al problema, no puede ser la solución.
Sólo la supervisión por parte del Banco de España, como la que se ejerce sobre la banca tradicional, puede garantizar la transparencia de las operaciones y evitar cláusulas y comisiones abusivas. Es necesaria una regulación de la actividad de estas promotoras para que quienes contraten un crédito a través de ellas tengan la seguridad de que se les ofrece la opción más ventajosa para sus intereses.
En la actual situación, por lo tanto, lo más aconsejable es acudir a las entidades financieras que sí están controladas por el Banco de España. Esta institución ofrece la posibilidad de consultar en su página Web el listado de las mismas.
Vitoria-Gasteiz, 22 de enero de 2007
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